Algunos creen que con la expedición del decreto 667 de 2018 se incorporó un cambio jurídico al régimen de las matrices en Colombia. Pero eso no es cierto. Lo que pretende el citado decreto es facilitar el trámite del registro de la situación de control consagrado en el artículo 30 de la ley 222 de 1995 cuando se constituye una Sociedad por Acciones Simplificada (S.A.S.) con un accionista único.

En efecto, el accionista único es la matriz de dicha sociedad que se constituye, por cuanto posee mas del cincuenta por ciento (50%) de su capital, según lo establece el numeral 1 del artículo 261 del Código de Comercio y en este sentido, nace una obligación legal para él de registrar la situación de control que se configura al momento de la constitución de esa sociedad.

En consecuencia, este decreto lo que busca es que al momento de la constitución de la SAS con un único accionista, éste reporte la situación de control y cumpla con la obligación legal antes mencionada mediante el diligenciamiento de un formulario entregado por funcionarios de la Cámara de Comercio y de no ejercer dicho control, así lo manifieste mediante escrito a la misma entidad. Lo que sucede en la práctica es un absoluto desconocimiento de la ley ya existente, por cuanto las sociedades en general y microempresas o pequeñas empresas estructuradas como sociedades incumplen con este precepto legal, desconociendo la sanción contemplada en el párrafo segundo del artículo 30 ya mencionado, que le otorga potestad a la Superintendencia de Sociedades de imponer multas por dicha omisión.

A fin de cuentas, este trámite tiene como finalidad evitar la imposición de multas especialmente a micro y pequeñas empresas que por desconocimiento no cumplen con esta obligación legal.