La Superintendencia de industria y comercio, en sentencia No. 4815 del 10 de abril de 2018, analizó el caso de la compra de una sudadera en promoción que no cambiaron al consumidor por talla, por cuanto el administrador del establecimiento de comercio manifestó que “las prendas en promoción no tienen cambio”.

El consumidor interpuso una demanda ante dicha entidad, y ésta en su análisis establece que para hacer efectiva la garantía del producto, es necesario que éste presente alguna falla en las condiciones de calidad, idoneidad o seguridad del mismo. Y es así como advierte que el producto en cuestión no cumplió con las condiciones de idoneidad por cuanto al quedarle pequeño al destinatario, pues se trataba de un regalo para un niño, no tiene la aptitud de satisfacer las necesidades para el que fue producido o comercializado, situación que sólo se verificaría al momento de medir la prenda.

Conforme con el estatuto del consumidor, en los artículos 7 y 8 se establece la obligación que tiene todo productor y/o proveedor de responder por la calidad, idoneidad, seguridad, buen estado y funcionamiento de los productos dentro del período de garantía fijado por el productor, de tal manera que no hacerlo, configura un incumplimiento por parte del mismo y aceptar una cláusula de este tipo, configuraría un desequilibrio injustificado en contra del consumidor.

Por el contrario, manifestó que, de tratarse de bienes imperfectos, usados, reparados, remanufacturados, repotencializados o descontinuados, sólo se excluirá la garantía respecto al imperfecto o deterioro aceptado por el consumidor, pero en todo lo demás la garantía no será excluida y podrá hacerse efectiva.

En conclusión, el ámbito de aplicación de la garantía consagrado en el estatuto del consumidor, es muy amplio y generoso, y al momento de hacerla efectiva, permite mantener el equilibro entre productor o distribuidor y consumidor, de tal manera que si el bien adquirido no cumple con las condiciones mínimas de calidad, idoneidad y seguridad establecidas no sólo en la ley, sino por aquellas informadas directamente por el productor o distribuidor, surge la obligación para estos de reparar el bien por la presencia de un defecto que ocasiona un incumplimiento respecto a las condiciones ya mencionadas.